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Qué es el pie plano

El pie plano es una de las principales afecciones que presentan los pies humanos. Por fortuna, tiene curación y, para que todo vaya según los cauces aceptables, conviene conocer el trastorno cuanto antes y comenzar con los tratamientos sin perder tiempo.

Qué es el pie plano

Sepamos qué es un pie plano. Se llama así al trastorno en el que el arco de la parte interna del pie está aplanado. Esto fomenta que toda la planta toque el suelo cuando el individuo camina o simplemente deja caer su pie sobre el suelo.

Aparentemente, muchas personas podrían interpretar que no hay problema alguno en ello, o que esto no tiene por qué ser negativo. Pero la realidad es diferente, y nos indica que puede ser peligroso para el desarrollo correcto de los individuos.

Los pies planos: una afección silenciosa

El pie plano en sí no causa dolor. De hecho, quien lo sufre, si no se fija, es normal que no sepa ni que lo tiene, pero eso no lo hace menos peligroso a medio y largo plazo.

Al no causar dolor, es común que el paciente no sepa que el riesgo está ahí. No obstante, durante la infancia es más fácil de localizar. Sin embargo, puede aparecer igualmente tras una lesión, o bien por el desgaste natural de la edad. En esos momentos es más complejo detectarlo, pero igualmente importante para que no se presenten problemas futuros.

El pie plano puede ser origen de dolores en los tobillos e incluso en las rodillas. De hecho, hasta podría provocar enfermedades capaces de alterar la correcta alineación de las piernas, lo que produciría problemas en la manera de caminar.

En cualquier caso, si bien no es doloroso, por lo que no será necesario o urgente el tratamiento, conviene tenerlo vigilado y ver qué se puede hacer para que no sea un problema en el futuro. 

Los síntomas

¿Qué síntomas puede tener una persona que sufre de pies planos? En general, no van a notar nada, pues no hay signos que, a priori, se puedan asociar de forma específica a este trastorno.

Ahora bien, sí que hay ciertas situaciones que pueden ir volviéndose más crónicas a medida que el individuo se desarrolla y no pone solución al problema. Por ejemplo, dolor en el pie crónico, sobre todo en la zona del arco y el talón. Y esta situación se puede agravar de forma notable si se hace algún tipo de actividad intensa, sobre todo deporte y ejercicio físico. Asociado a ello, pero no siempre presente, podría darse el caso de que se produzca una hinchazón en la parte interna del tobillo, a lo largo de toda la zona.

Cuándo consultar con el podólogo o médico especialista

Conviene atajar la situación cuanto antes. Así que, si sospechamos que sufrimos esta dolencia, o que uno de nuestros hijos la padece, es interesante acudir a un podólogo a un médico especialista.

En cualquier caso, si el pie plano provoca dolores y molestias, hay que ir siempre al especialista. De eso no cabe duda. Ahora bien, igualmente si se presenta, es mejor que nuestro médico de confianza o podólogo tenga la información requerida para decidir la mejor forma de tratarlo.

Las causas

Es una afección bastante común entre niños pequeños y bebés. Hay que pensar que el arco de los chicos está en pleno desarrollo. No obstante, una vez vamos siendo adultos, suele volver a un estado normal. Aun así, hay personas en las que dicho arco nunca llega a formarse, o se hace excesivo, dando lugar al conocido como pie cavo, que es justo lo contrario, exceso de puente o arco.

También se producen situaciones curiosas. Por ejemplo, dada la flexibilidad de los pies de algunos niños, es posible que el arco sea visible cuando se sienta o está de puntillas, pero desaparece al caminar y ponerse de pie.

No obstante, es habitual que los pequeños superen el pie plano sin problemas a medida de crecen. Ahora bien, si no se hace, mejor tratarlo, pues el desgaste de los años podría debilitar el tendón que ayuda a sostener el arco y que está en la parte interna del tobillo, pudiendo facilitar la aparición de dolores y lesiones.

Los factores de riesgo

Los factores de riesgo que más inciden en esta afección son los siguientes:

  1. Diabetes.
  2. Envejecimiento.
  3. Artritis reumatoide.
  4. Lesión en el pie o en el tobillo.
  5. Obesidad.

Así que, si crees que tú o tus hijos pueden tener pie plano, lo mejor será acudir a tu podólogo de confianza o médico especializado para hacer un diagnóstico adecuado. Si nos necesitas, ya sabes cómo encontrarnos.

Sea como fuere, ahora que sabes cuándo acudir a la clínica podológica, recuerda que nos puedes contactar para resolver cualquier duda que te asalte. Nuestro equipo experto encontrará la mejor solución a tu caso concreto.