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La podología en la infancia

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La podología en la infancia

Veamos cuáles son los cuidados específicos para heridas en los pies. Y es que, dadas las particularidades de la zona, tenemos que tener especial atención si aparece algún tipo de úlcera.

Recordemos que, por lo general, los pies van cubiertos, siempre por calcetines en épocas frías y templadas, además del añadido de los zapatos, que también suelen ser cerrados. 

Así pues, la curación de una herida o una afección puede ser más compleja y, sobre todo, mucho más lenta. De ahí que tengamos que tener en consideración ciertos elementos, pues no es lo mismo curar una úlcera en una mano o un brazo que en el pie. 

Para todo ello haremos prácticas adecuadas para que logremos una cura perfecta y una desinfección plena. Tampoco hay que olvidar que los pies están en contacto con el suelo, suda y demás, por lo que es común que se ensucien, lo que podría complicar las curaciones diversas que se necesitan. 

Dicho lo cual, vamos a ver cómo cuidar las heridas en los pies.

¿Qué saber de la podología en la infancia? Es un momento clave para el desarrollo de todo el cuerpo humano, en especial, de los pies, pues aquí reside gran parte de la carga del peso del individuo, por lo que la marcha, la forma de caminar y todo lo demás, ha de ser vigilado para asegurar que todo va como debe. 

Así pues, la infancia es el momento óptimo para resolver cualquier problema en la marcha o en el desarrollo del pie. Por tanto, hay que estar atentos para corregir las desviaciones que pudieran aparecer. 

La podología en la infancia y los síntomas

A veces aparecen síntomas de alerta, y a veces no, pues ciertos problemas pueden ser silenciosos. En cualquier caso, estaremos atentos, sobre todo, a la forma de caminar el niño a medida que lo va haciendo cada vez mejor, a partir de los 4, 5 o 6 años en especial. 

Miraremos detalles como su afán por caminar descalzo, si pone los pies hacia adentro, si es patoso en exceso, si camina de puntillas, etc. 

Así pues, pensemos en calzados y en elementos vitales y en situaciones que podrían despertar la voz de alarma si vemos que nuestros peques no se están desarrollando como sería conveniente según su edad.

Entre los signos más comunes que han de llamar nuestra atención destacan los siguientes: 

  1. El niño suele caerse con facilidad. No muestra especial atención por el deporte o la actividad física y cuando hace ejercicio o algo que requiera de mayor resistencia se cansa pronto, incluso caminando. 
  2. Vemos que el pequeño tiene una tendencia notable a descalzarse, pues no va cómodo con zapatos. 
  3. Suele caminar de forma extraña. Entre los signos más comunes que despiertan alarma están el andar de puntillas, el poner los pies hacia adentro o el hacerlo de forma patosa y poco hábil, como si no avanzara en sus movimientos. 
  4. Suele quejarse porque le duelen especialmente los pies y las piernas. 
  5. Vemos que sus uñas y la piel de los pies tienen un aspecto extraño, lejos del tono o el color que podemos considerar saludable. 

Todos estos son signos de alarma que deben alertarnos. Tal vez no sean nada, quizás un leve retraso en su desarrollo, pues cada niño tiene su propio ritmo. Sea como fuere, consultar con un podólogo especialista, con un traumatólogo o con un experto, no cuesta nada. 

El seguimiento durante la niñez

Es necesario hacer un seguimiento cercano durante la niñez. Para ello, realizaremos un estudio de la evolución biomecánica del chico. De esta manera podremos estar atentos por si surgiera algún problema temprano que marque diferencias negativas. Y es que, llegados a adultos, podría no tener solución adecuada, de ahí que sea conveniente adelantarse. 

Así pues, si el chico muestra algún problema, podemos examinar cada día los pies. Si vemos lesiones dérmicas, encarnaciones de las uñas, roces o verrugas, incluso elementos que pudieran ser origen de una alergia, estaremos en disposición de poner solución rápida y de descubrir el problema que es. 

Elige bien el calzado

Durante la etapa infantil, la elección del calzado adecuado es clave. Para ello, es interesante consultar con el podólogo de confianza. Y es que, algunos problemas que surgen desde bien pronto están provocados por el uso o mal uso del calzado.

Recordemos, además, que los pequeños deben usar zapatos que respeten al máximo el crecimiento natural del niño, sobre todo, no apretando en la zona de los dedos y las uñas.

Por eso, unos zapatos que se adapten y que permitan que el peque camine protegido, pero como si fuera descalzo, suelen ser los ideales en este punto de su desarrollo temprano. 

De todas formas, si surge algún problema o afección, serán los profesionales sanitarios y los podólogos los que han de orientar a los padres para elegir el zapato que más y mejor se indique a su dolencia. 

Así pues, calzado blandito para sus primeros años, que permita que el pie infantil reciba información del suelo por el que pisa, es necesario. además, estos zapatos no deben restringir los movimientos de los peques, de forma que no interfieran nunca en su correcto desarrollo físico y psicomotor. 

Si no elegimos bien el calzado, este podría provocar o acelerar alteraciones en el propio pie, así como en la espalda, en las rodillas o incluso en las caderas. De ahí que sea tan importante seleccionar bien durante la infancia de los chavales, para que crezcan sanos, fuertes y felices.

No olvides seguir nuestro blog para saber más sobre la podología en la infancia y sobre asuntos relacionados con el bienestar de nuestros pies.

CLINICA PODOLOGICA HERMOSILLA PODOGRANDE

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