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El pie en la tercera edad

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El pie en la tercera edad

Si los cuidados podológicos son siempre importantes, el pie en la tercera edad empieza a ser especialmente clave, pues muchas personas mayores tienen problemas para sostenerse, y sufren más en esta zona sensible del cuerpo humano.

La salud durante la llamada edad dorada debe ser mayor, pues muchas personas mayores van cambiando su forma de caminar por afecciones relacionadas con la edad, por ejemplo. De ahí que el podólogo de confianza tenga que estar al día en cada detalle.

Por eso es interesante que las personas más mayores acudan a la clínica podológica más cercana, o aquella en la que se sientan cómodas, para mantener un estado de salud del pie adecuado que les facilita una calidad de vida máxima.

Y es que, hoy en día, una persona mayor no tiene por qué sufrir más de la cuenta. Con los avances técnicos y médicos disponibles, todo ser humano puede disfrutar de una tercera edad adecuada y saludable en el que todo cuanto haga tenga valor y sea productivo.

El pie en la tercera edad: las patologías más comunes

Hay muy diversas patologías que, durante la tercera edad, tienen más posibilidades de aparecer y perjudicar a los individuos, especialmente en los pies, que ya tienen unos años y tienen más difícil sostener el peso del ser humano.

En cualquier caso, estos trastornos pueden tener origen en muy diversos factores. Sea como fuere, siempre es recomendable cuidarse a lo largo de la vida, disfrutando de hábitos saludables. Por ejemplo, la alimentación y la actividad física van a ser elementos clave en el bienestar, sobre todo en esta época.

Por otro lado, por más que nos cuidemos, hay factores contra los que cuesta más luchar. Por ejemplo, el estado de ánimo, las herencias genéticas, los trastornos neurológicos y las afecciones articulares y musculares, que también pueden modificar la forma de caminar y, por tanto, favorecer que los pies se resientan en una época crítica de la vida.

Además, en esta época se debe estar especialmente atentos a las revisiones. En ocasiones, por componentes económicos, por ejemplo, se produce la ausencia de revisiones podológicas periódicas. De hecho, por el mismo motivo, también se tiende a usar calzados inadecuados que hacen que las patologías se agraven. Por eso conviene no escatimar en este aspecto, pues finalmente la afección podría volverse muy peligrosa para la movilidad del individuo.

Entre las patologías más comunes que encontramos en personas de avanzada edad destacan las siguientes:

Pie diabético

Es muy posible que muchas personas mayores estén afectadas por diabetes tipo 2 y esto repercuta en sus pies. El síntoma más común y principal es la falta de sensibilidad en la zona. Por lo tanto, el anciano es probable que no se sienta afectado y lo vea como algo común de la edad. Pero la degeneración que conlleva podría acabar en problemas infecciosos graves e incluso en la amputación del pie.

Hiperqueratosis

Es una enfermedad que poca gente conoce por su nombre médico. Sin embargo, si hablamos de durezas, seguro que a todos les suena. En efecto, cuando se produce un engrosamiento cutáneo en la planta del pie, aparecen estas temidas durezas.

Aunque no siempre son perjudiciales, podrían ser molestas, pues provocan una presión constante que no a todo el mundo gusta. Así que, con el paso de los años, se vuelven más comunes por el desgaste, pero se pueden quitar con cierta sencillez.

Uñas encarnadas

En este caso sí hablamos de una patología bastante dolorosa y molesta. Aparece cuando la uña crece bajo la piel de los dedos. Así pues, los ancianos sufren dolor, infección e hinchazón que debe ser cuidada cuanto antes.

En cualquier caso, el pronóstico es fácilmente detectable y se cuida con cierta sencillez. Sea como fuere, debe ser tratada cuanto antes y por un profesional de la podología.

Cuidados en la tercera edad

El pie en la tercera edad se vuelve más delicado. Por eso es importante prevenir con cuidados adecuados y hábitos de vida saludables. ¿Cómo? Siguiendo estas recomendaciones:

  • Hacer deporte. La actividad suave permite mantener en buen estado el cuerpo, con condición física adecuada para no perder movilidad.
  • Higiene. Es básico limpiar los pies cada cierto tiempo y revisar las uñas.
  • Calzado adecuado. Hay que elegir el calzado válido para cada actividad.
  • Visitas regulares al podólogo. Será el profesional el que pueda prevenir y curar.

Así es el pie en la tercera edad. Hay que cuidarlo con especial esmero en este tiempo. Por eso te invitamos a que nos conozcas, nos contactes y nos permitas que te ayudemos a estar en forma y plenitud.

Sea como fuere, ahora que sabes cuándo acudir a la clínica podológica, recuerda que nos puedes contactar para resolver cualquier duda que te asalte. Nuestro equipo experto encontrará la mejor solución a tu caso concreto.