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10 claves de la podología infantil

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10 claves de la podología infantil

Veamos cuáles son las claves de la podología infantil. Durante la etapa de desarrollo del individuo es básico saber si todo marcha como debe o hay que ponerse en manos de un especialista. De ahí que sea necesario conocer cómo se está gestando el pie de nuestros niños.

Claves de la podología infantil: el desarrollo del pie del niño

Recordemos que muchas patologías que sufrimos los adultos pueden tener su origen en la infancia. Por eso es tan importante prevenir y controlar el correcto desarrollo del pie durante la etapa de la niñez.

¿Qué hay que considerar durante los primeros años de vida de nuestros hijos? A nivel de podología, habrá que atender con especial cuidado a la evolución de la pisada y las señales que pudieran indicar que hay que visitar a un experto. A partir de ahí, ya será el profesional quien indique qué patología puede sufrir el infante y qué tratamientos y calzados habría que aplicar para que el problema se reduzca y desaparezca.

Observaciones sobre la evolución de la pisada del niño

Vamos a ver punto por punto cuál es la evolución de los pies del niño a medida que se va haciendo mayor y que su cuerpo se desarrolla de forma natural. Hay que preocuparse de la posición de las piernas y de los pies. Para ello, veremos esto:

  • De 0 a 1 año: el pie de bebé debe reaccionar a los estímulos. Podemos hacer cosquillas, observar que está bien hidratado, que porta calzado adecuado, que no se deforma, etc.
  • De 1 a 2 años: el niño comienza a caminar, y lo hará con las piernas arqueadas. Es una posición normal, pues los grupos musculares todavía son insuficientes. Influye, además, el uso de pañal.
  • De 2 a 5 años: el niño evoluciona hacia la posición natural de su cuerpo y la manera de andar normal. Las rodillas tienden a juntarse y, por supuesto, la tendencia de aplazamiento normal hasta los 4 años va desapareciendo a partir de los 5. Así que, si se puede, se le podría aconsejar hacer ciertos ejercicios útiles para mejorar su musculatura, como andar a la pata coja o de puntillas.
  • A partir de los 5 años: las piernas ya adoptan su posición definitiva en línea recta, aunque la tendencia a que las rodillas se junten no se termina de perder.

Cuándo acudir al podólogo si vemos señales alarmantes

Durante estas primeras etapas tenemos que centrarnos en que el niño tenga buenos hábitos al caminar y, sobre todo, que desarrolle la musculatura adecuada tanto en los pies como en las piernas.

Se recomienda que anden descalzos y, como hemos comentado, que hagan ciertos ejercicios que reforzarán su musculatura y su aparato locomotor en general. Así se desarrollan más y mejor de manera cognitiva.

Sea como fuere, hemos de estar atentos a su evolución y pisada para detectar posibles patologías a tiempo para tratarlas cuanto antes y corregirlas durante las etapas de desarrollo, pues ahí es más fácil de tratar.

En cualquier caso, vamos a ver esas señales que podrían dar la voz de alarma si pasase algo indebido en la forma de caminar de nuestros peques. Toma nota:

La posición de los pies

Es una clave importante. Si vemos que el ángulo de los pies al caminar es de más de 15º de apertura, es lo que se considera Ángulo de Fick, y que debería ser el normal según su forma fisiológica, conviene que acudamos al especialista, pues podría haber algún tipo de problema en su progresión natural y tal vez debería ponerse remedio.

Se puede dar que el ángulo sea de la marcha disminuido, que también recibe el nombre de marcha en aducción, o bien ángulo aumentado, que viene a ser lo que se conoce como marcha en abducción.

Camina con torpeza

Para ello, nos fijaremos en otros chicos. Si vemos que el nuestro no lleva la misma progresión y camina de forma más torpe que los demás, tal vez pueda deberse a algún problema en su desarrollo.

Se cae con frecuencia

Es motivo más que de sobra, pues puede haber un problema en el aparato locomotor.

Mantiene las rodillas en X

Puede ser motivo de que tiene el pie muy aplanado.

Camina de puntillas

Es común en niños que no tienen la pisada natural, tal vez por sufrir pies cavos, por ejemplo.

Dolores y deformidades

Si los dedos o los pies no se desarrollan como deben, y los niños sufren constantes dolores en piernas, pies o talones, hay que consultar con un profesional de la podología.

Considera todas estas claves de la podología infantil y no olvides consultarnos si crees que tu hijo puede sufrir alguna de ellas.

Sea como fuere, ahora que sabes cuándo acudir a la clínica podológica, recuerda que nos puedes contactar para resolver cualquier duda que te asalte. Nuestro equipo experto encontrará la mejor solución a tu caso concreto.